Pero todo comenzó antes, con un galardón a la globalidad, a la cocina en mayúsculas, la de las casas, y su reconocimiento internacional. "Cuando la Unesco en 2010 declaró la comida mexicana patrimonio inmaterial de la humanidad hizo que todos pusiéramos en valor la cocina tradicional", explica Beatriz Fenner, una de las mayores expertas en gastronomía del país.
No muy lejos de allí, a unos 500 metros, está su amigo Gerard Bellver, uno de los tres gachupines (término despectivo con el que en México se conocía a los españoles) que abandera el Biko. Tres españoles de origen, aunque ya muy mexicanizados, que han conseguido una comida fusión entre lo ibérico y lo charro. "Llevo 22 años viviendo en México y este es un restaurante donde trabajan 49 mexicanos y tres españoles, creo que podemos definirnos también como mexicanos. Bruno Oteiza (junto a Mikel Alonso el tercer chef de Biko) definió nuestra propuesta como cocina gachupa. Hacemos cocina local con influencia española", dice Gerard.
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